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EL DINERO Y LOS DAÑOS MORALES


   Han pasado más de dos años desde que un personaje con cara desencajada declaraba públicamente, rodeado de cámaras de televisión: "Me dejaré la última gota de sangre para demostrar la chapuza que ha sufrido mi mujer". Su mujer era la auxiliar de enfermería española contagiada de ébola, y que recibió el tratamiento adecuado, fue cuidada por profesionales perfectamente preparados para la tarea y se aisló su caso con las máximas medidas de protección para que no hubiera más episodios derivados de su desgracia, la cual, parece ser, no siguió correctamente los pasos indicados para retirar el traje aislante que llevaba, lo que sugiere que la enferma pudo haber cometido algún error al ejecutar esa delicada operación.

   La gran chapuza a que hacía referencia arrojó como balance el sacrificio de Excalibur, el perro de la pareja, la sanación de su mujer y la contención del virus. Alrededor de esa historia, los oportunistas de siempre, acusaron al Gobierno de planear un exterminio encubierto, juguetearon irresponsablemente con la imagen internacional de nuestros médicos y miembros del personal sanitario, se burlaron del arrojo de nuestros militares cuando acudieron al foco de la epidemia a repatriar a dos de los nuestros, rozaron la agresión personal para defender a un perro, repartieron la noche de aquél día crítico un infecto SMS con el texto "Si se muere Teresa, todos a Génova"... que nos recordó unas tristes fechas del 11 de marzo de 2004.

   Como, felizmente, se solucionó el caso de Teresa Romero, ésta, junto a su marido Javier Limón y con el aplauso del inefable grupo que siempre aparece en esos casos, poniéndose al lado de la pareja y de sus reivindicaciones, acudieron a los tribunales después de que la Consejería de Sanidad rechazara en febrero de 2015 la reclamación de responsabilidad patrimonial, presentada por ambos en noviembre de 2014. La reclamación “por daños morales que les causó el sacrificio” de su perro Excalibur era de 150.000 euros.

   Para aquel que no hubiera seguido el suceso, hay que decir que el 8 de octubre de 2014, el equipo del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, consideró que había un riesgo inasumible en el cuidado del animal, el cual había estado junto a su dueña, infectada del virus del ébola, y que, por tanto, había que sacrificarlo en evitación de posibles contagios; lo que se llevó a cabo por orden de la Comunidad de Madrid.

   No hay que entrar a valorar el gasto de la curación de Teresa, porque es de justicia la atención médica hasta su curación, pero se echa de menos alguna gratitud por la atención y desvelos prestados, incluyendo el sacrificio del perro para evitar otros contagios. Parecen muchos euros de reclamación por daños morales. Habría que valorar los daños morales de quienes padecieron los denuestos de aquellas gentes malintencionadas que trataron de confundir a la opinión pública, vituperaron a la Sanidad española y aprovecharon el momento para pedir dimisiones, como la de la Ministra del ramo.

   El Tribunal Superior de Justicia de Madrid acaba de poner sensatez desestimando las pretensiones de los dueños del can y les condena en costas. De aquella ola de indignación televisada por los medios de comunicación y las redes sociales, que generó protestas a las puertas del domicilio por parte de activistas –siempre hay activistas para todo- solo ha quedado, que no es poco, esta sentencia. Todo lo demás ha quedado para el recuerdo, hasta que otro Javier Limón acuda a los tribunales pidiendo amparo por daños morales.





    LOS NUEVOS ABOLICIONISTAS

   Se recrudece nuevamente el movimiento animalista que se inició en el año 2010 en Cataluña con una campaña para abolir las corridas de toros, impulsada por grupos nacionalistas e independentistas, que es sobre todo y ante todo, un ataque injustificado y arbitrario contra el derecho del ciudadano de acudir y disfrutar con una tradición profundamente arraigada en la conciencia y el espíritu de una buena parte de la sociedad. Los nacionalistas utilizaron la causa de la protección de los animales como excusa, pero detrás de la justificación animalista se escondía el antiespañolismo enfermizo que detentaba el poder en Cataluña. 


   Aún muchos recordamos cómo acabaron algunos nacionalistas con los últimos toros de Osborne en Cataluña –aserrándoles las patas-  como para que nos quisieran hacer creer que aquella intención de prohibición de la fiesta nada tenía que ver con esa esquizofrénica y liberticida obsesión de los nacionalistas por erradicar de Cataluña todo lo que pueda enturbiar su delirante "hecho diferencial".

   La nomenclatura política catalana permitió un ensayo prohibicionista que intentaba prevalecer sobre el albedrío personal. La absurda prioridad de esa clase dirigente desquiciada por sus obsesiones impuso una agenda liberticida para eliminar la presencia de un rito universalmente asociado a la cultura española, pretendiendo pasar por encima del arraigo popular de la fiesta, de su acervo histórico, de su tradición artística y de su valor económico, y sobre todo laminar la autonomía personal y la capacidad de decisión de cientos de miles de aficionados catalanes.

   Prohibir la Fiesta de los toros supone un atentado contra los derechos individuales y contra un hecho cultural de máxima relevancia; las apelaciones a la libertad individual, a la diferenciación de opinión y de respeto por los gustos, las pasiones y las tradiciones culturales de cada uno fueron también absolutamente estériles y resulta inútil razonar contra quienes prefieren hacer oídos sordos a cualquier argumento objetivo, porque el dogmatismo seudocientífico impide a los «abolicionistas» reconocer que la tauromaquia forma parte esencial del arte y la cultura, dándose la incongruencia de encontrar en esa actitud «progresista» el llevar a algunos a defender el derecho a la vida del toro, pero a negárselo al ser humano concebido.



    EXCESOS VERBALES

   Es una lástima que muchos periodistas sigan tratando a algunos exdeportistas como si en la actualidad lo fueran siendo, como si lo que hicieron alguna vez o lo que consiguieron entonces pueda tapar todo lo que han hecho después, sea lo que sea. Se equivocan e insisten en el error; pero esto no tendría más trascendencia si sus errores solo fueran demostraciones de su propia ignorancia. El problema es que generalmente los periodistas crean opinión a mucha gente, sobre todo a aquellos menos formados y que, en la mayoría de los casos, son los más jóvenes.
   Diego Armando Maradona fue un jugador de fútbol extraordinario, posiblemente uno de los cinco mejores de los que la historia ha establecido en ese ranking que siempre existe para todo.
   De este personaje se escribió mucho y bueno sobre sus habilidades futbolísticas, que las tenía. Pero un personaje, para mantener la aureola de elegido tiene que serlo hasta el final de sus días, no se puede estar toda la vida viviendo de lo que uno fue hasta los 30 años. ¿Y después,  si el ídolo tiene realmente los pies de barro, hay que seguir manteniéndolo en el pedestal? 

   Se ha oído y leído hasta la saciedad el nombrar a este personaje como “Dios”, así, sin importar la blasfemia que esta denominación supone para la comunidad católica. Un individuo conocido por su carácter bronco y pendenciero, capaz de maltratar a mujeres sin distinción de proximidad; adicto a diferentes drogas, cuya adicción parece que inició por su paso en el Barcelona C.F. y que luego prosiguió en Italia, es este ídolo de barro en el que la mayoría de los cronistas deportivos ponen como ejemplo de deportista ante los jóvenes que inician su andadura con la mira puesta en ser futbolistas.
   Por si fueran insuficientes los ejemplos que ha ido dejando durante su azarosa vida, también ha sido uno de los voceros de la política social-comunista del régimen de los hermanos Castro, desde que estuvo una temporada intentando desintoxicarse y que, visto lo visto, no llegó a conseguir. En el programa televisivo “De Zurda” del canal latinoamericano Telesur, transmitido desde La Habana, definió al expresidente cubano, Fidel Castro, que tiene sometido al pueblo cubano a la más feroz dictadura que se conoce, como el «más grande de la historia», es decir, que ellos son los dos más grandes de la historia, sin lugar a dudas; aunque uno ya esté casi momificado y el otro a punto de ser irreconocible físicamente.


   Si este es el modelo en el que, según algunos periodistas, tiene que mirarse la juventud que aspira a ser algo en el deporte, más les valdría a estos predicadores de la estupidez dedicarse a una profesión en las que sus opiniones no fuesen nocivas para el futuro de la juventud, a la que se le debe requerir para un futuro mejor que la figura de Maradona; es decir,  lo que en los Juegos Olímpicos de Munich pronunció el barón Pierre de Coubertin “Citius, altius, fortius”

LOS MENSAJEROS DEL ODIO


   ¿Qué ha ocurrido en nuestra sociedad para que una parte de ella haya radicalizado el mensaje del odio, la manipulación de la palabra y de los textos, la caricaturización y ridiculización de sentimientos hondamente arraigados y, en definitiva, el insulto gratuito?

   Se ha soportado estoicamente a políticos muchos desahogos y groserías verbales, provenientes de personas sin cultura cuya impunidad venía otorgada por saberse protegido por la inmunidad casi total que el sistema otorga a los políticos; pero no es mera bestialidad e incultura –que también–, sino que siempre ha respondido a una estrategia global de proscripción de cualquier idea no coincidente con la que ellos han mantenido como una fe ideológica inquebrantable.

   Ahora ha aparecido una nueva “raza” que insulta y agrede a través de ese escaparate de cristales tintados que son las redes sociales, donde nunca sabes con certeza si realmente el que vilipendia es quien dice ser u otra persona. Es el escaparate de los cobardes –si realmente no se identifican- que utilizan el odio y la manipulación con mano de navajero. 


   Sigue habiendo una mayoría de mamporreros que patentizan la insuficiencia dialéctica y la falta de imaginación de quien, carente de argumentos, no sabe decir otra cosa que insultar; pero también se sabe que detrás de algunos de ellos hay gente con carreras universitarias, metiéndose en lodazales que responden más a la degradación de los modales, de la educación y de la enseñanza en nuestro país, azuzada y engordada por una supuesta izquierda  carente del mínimo respeto al ciudadano y que  ni siquiera se recatan un poco para ocultar sus sentimientos más sucios.

   Algunos de estos personajes mantienen un primitivismo ideológico coincidente en ocasiones a los niveles de los Años Treinta y demuestran que todo esfuerzo por pretender al menos una cierta honestidad intelectual haya desaparecido en profundidades abisales. De estos, algunos hoy, por mor de los movimientos políticos convulsos que padecemos, se han encontrado en posiciones de poder impensables en sus mejores sueños y han intentado hacer desaparecer vergonzantemente la maldad y mediocridad de sus argumentos esgrimidos anteriormente en las redes sociales, sin haber caído en la cuenta de que afortunadamente los hechos reprobables tienen vigilantes y tarde o temprano pasan factura.

   El problema surge cuando hay jueces que entienden que insultos a víctimas  y chanzas sobre el holocausto judío entra dentro del “humor negro” y amparado por la libertad de expresión. Considera el magistrado Pedraz  que los comentarios no son delictivos porque, en el caso del edil madrileño Zapata, no pretendía lesionar la dignidad de las víctimas del terrorismo, lo que nos hace pensar si su erudita definición del humor negro no será la consecuencia de sus particulares creencias políticas personales antepuestas a la ley.






DE FOLCLÓRICAS Y CHORIZOS


         Las folclóricas siempre me han parecido unas artistas que han merodeado entre las tablas de los teatros y la radio de los años 60; deformación del cansado de escuchar coplas que abominábamos los jóvenes extranjerizantes. imbuidos por la música anglosajona y americana. La legión de seguidores chocaban frontalmente con los nuevos aires musicales, pero el tiempo  -que todo lo coloca en el lugar que a cada cosa corresponde- ha dejado en el Olimpo a las voces que realmente lo han merecido. 


     Me sigue interesando igual de poco la copla y sus derivados –a pesar del tiempo transcurrido- pero me interesan las personas, independientemente de su condición. Los hechos punibles deben ser tratados por igual, sin depender del lugar que ocupe en la sociedad, por eso es indignante –y he puesto este ejemplo con intención- que una celebrité  del mundo de la música, que blanqueó dinero y colaboró en el encubrimiento de un delincuente de una trama inmobiliaria e institucional, esté hace mucho tiempo en la cárcel y sea continuamente la atención de buena parte de la prensa y las televisiones.

     Jordi Pujol i Soley ha sido durante 23 años presidente de la Generalidad de Cataluña y tanto a él como a sus hijos se les vincula con diferentes casos de corrupción y con la titularidad de abultadas cuentas corrientes en diferentes paraísos fiscales. Además, el patrimonio de la familia ha aumentado exponencialmente durante las últimas décadas, con intereses inmobiliarios en diferentes países, especialmente en Latinoamérica, utilizando su poder político y una impunidad en el delito mantenida durante décadas.


     Un continuo y permanente asalto a los fondos públicos, bajo la cobertura del dominio absoluto de Convergencia –el partido que lo sustentaba- sobre las instituciones catalanas hasta acumular una escandalosa fortuna. Está documentado que la fortuna asciende a más de 3.000 millones de euros y que esa fortuna se encuentra depositada en diferentes paraísos fiscales.

     ¿Cuántos de la familia Pujol están detenidos? Esporádicamente hay algún comentario sobre su situación y en particular cuando sale una nueva noticia de corrupción que afecte a alguno de sus miembros. Solo se habla de votaciones e independencia, porque ya lo dejó claro el patriarca en su comparecencia en el “Parlament” con su famosa frase: “"Si vas segando la rama de un árbol al final cae la rama (...) caerán todas y habrá sido responsabilidad de todos los que han practicado este tipo de política" Es decir todos quietos que tiro de la manta y se desploma el tinglado que hay montado.

     La cruda realidad española es que los Pujol viven libres y ricos y algunas folclóricas sÍ que están en la cárcel.

EL DIALOGO DE LOS PUÑOS

   Ya no es solamente la bravuconería de aquellos que tras de un seudónimo o de un  nombre de difícil comprobación, se dedican a insultar impunemente, cuando no a amenazar directamente con un odio engendrado en las entrañas del rencor. Es el recurso del cobarde que se ampara en el anonimato para sacar los instintos más viles. Son los voceros del miedo y el rencor y transmiten su podredumbre moral hasta convertir en hechos sus palabras.

   Son los hijos de la ira. Son energúmenos amparados en la sordidez de sus propias ideas que proliferan en cuadrillas y saltan como resortes ante cualquier opinión contraria a la de ellos. Ahora están pasando de las palabras a los hechos. Todo aquel que cuestione el credo trinitario que aglutina a la secta (la superioridad moral, el monopolio de la ofensa y la exclusiva del ingenio) es susceptible de acabar en la hoguera.

   A Jean-François Revel le daba en la nariz que el supuesto cadáver aún daría guerra. «El Muro —dijo entonces con el amargo escepticismo de los que están de vuelta— cayó en Berlín, pero no en los cerebros».  En efecto, el germen de imponer la razón por la fuerza sigue presente en un sector de la izquierda intransigente que se está instalando en la política española. Sacan a relucir los ideales y le dan esquinazo a las ideas. Confeccionan prestigios a medida y miden las costillas de los desafectos. Son los ínfimos inquisidores progresistas.

   Representan una alegoría de la frustración de esa izquierda incapaz de construir una mayoría alternativa desde los proyectos y las ideas, y que ante sus reveses se consuela con la fanática aclamación de la violencia.

   El recurso a la bofetada, a la embestida, al garrotazo, constituye un rasgo execrable de esa pasión viciada que los latinos tendemos a justificar como una variante temperamental del debate político. El objetivo es tachar de fascista al que discrepe y reducir al silencio a los herejes que no comparten sus ideas.Es un mal profundo el que existe en las colectividades que zanjan sus disputas políticas con bocas partidas y/o patadas en los riñones. Una enfermedad inoculada por el virus de la intransigencia, que a menudo traslada la culpabilidad sobre las víctimas y tiende a exonerar a los verdugos con vagas coartadas de hartazgo. 

   Cuando alguien, por su cuenta o por encargo, cree que su palabra más clara está en sus puños o en sus pies, todo lo que el hombre ha evolucionado regresa al origen del lenguaje de las piedras. 

   A Inma Sequí, vapuleada salvajemente por defender sus ideas

EL COCALERO Y EL CRUCIFIJO


   El insensato populismo revolucionario del que hace gala Evo Morales en todas sus actuaciones y presentaciones públicas, le vienen no tanto de su educación en un colegio católico y su posterior graduación en la UNAM mexicana, sino por  una pasantía en la guerrilla «indigenista» de Felipe Quispe y cuatro años de prisión por rebelión militar.

   El pintoresco Morales, que ha ido dejando huella de su zafia manera de comportarse allí donde ha podido presentarse, no pierde ocasión para demostrar sus hechuras y maneras revolucionarias, al margen de cualquier sentido de estado que todo dirigente que se precie debe transmitir.

   Ya no son solos los perjuicios que su caprichosa política, al margen de las fuentes del Derecho Internacional, están causando a las diferentes empresas extranjeras inversoras en Bolivia –especialmente las españolas-, sino que sigue la estela errática de sus compañeros en Cuba y Venezuela, tanto en política económica como aferrados a mandatos de dudosa legalidad, cuando no de total sometimiento a sus caprichosas formas de gobierno.

   Bolivia ha tenido la suerte de ser visitada por el Papa Francisco, dando así un espaldarazo –posiblemente inmerecido- a la política de Evo Morales, pero éste ha querido capitalizar la visita sacando a colación temas ajenos a la visita papal, con las disputas fronterizas con otro país y teniendo el bochornoso detalle de entregarle una cruz formada con el distintivo comunista de la hoz y el martillo.

  Y lo ha hecho precisamente presentando el distintivo de una ideología que más muertos ha producido en la historia de la humanidad. Como muy bien ha definido un periodista, la cruz del comunismo representa a la cruz de las tumbas, las de los millones de muertos que tan execrable ideología ha supuesto en muchas partes del mundo. No desfallecen estos “libertadores” en su creencia de redentores de la sociedad; de un mundo que llevan a la pobreza y la inanición, a esa propuesta inverosímil de la igualdad, pero que se empeñan en que ésta sea siempre por debajo.



LA EXTREMA IZQUIERDA TOCA PODER


  Hay nerviosismo entre aquellos ciudadanos que de buena fe entendieron que votando a otras opciones políticas, diferentes a las que tradicionalmente las habían apoyado, se conseguiría frenar una crisis económica que suponían era consecuencia de una mala gestión y un mal enfoque en las medidas llevadas a cabo para la estabilización de la economía y la recuperación del empleo.

   Hay también nerviosismo entre gentes sensatas que aun votando al partido al que siempre lo habían hecho, comprueban con estupor que sus votos son utilizados para asentar en las instituciones a partidos cuyas formas y comportamientos distan de los principios acunados en su partido.

   ¿Cuál es el motivo de estos movimientos en el tablero político, que hace poner alerta a las buenas gentes? Sin duda, no puede establecerse que sea con un afán exclusivo de protagonismo en querer figurar como cabeza, cuando se ha sido cola. Tampoco, en muchos casos, la presunción de que con alianzas extrañas se podrá mejorar la gestión, ya que, como se puede comprobar, se les ha concedido el honor de gobernar en ayuntamientos y comunidades autónomas a populistas sin ningún grado de experiencia y con unas filosofías políticas superadas e históricamente fracasadas.

   El afán de apartar del poder, haciendo verdaderas piruetas con partidos distintos y distantes, a quienes hayan obtenido mayoría de votos en las elecciones, apunta a un futuro de ingobernabilidad en diferentes lugares. La experiencia nos enseña de la difícil convivencia entre individuos de tan distinta forma de pensar y proceder.

   El juego de las mayorías es garantía de democracia, pero las intransigencias a permitir que gobierne la lista más votada, lleva a un alto riesgo de deconstruir en poco tiempo muchas de las estructuras creadas con éxito a lo largo de décadas. Esas nuevas formas de gobernar que a tanta gente ha convencido sin pensar de donde saldrá ese maná que anuncian, no es más que un espejismo en el cual podemos caer y despertar con una realidad griega.

   A pesar de los sufrimientos por los que se ha pasado y los que mucha gente aún mantiene, no es nada comparable a cómo podríamos estar si hubiéramos sido rescatados por el Fondo Europeo y siguiendo las estrictas condiciones que nos hubieran puesto. Entonces sí que hubiéramos sabido lo que es penuria y miseria.
  
Esta extrema izquierda que nos quiere gobernar con la ayuda de algún partido tenido por sensato y con sentido de Estado, ha convencido en primera instancia a muchos ilusos y no pocos perdedores. El populismo radical ofrece proyectos retóricos sin garantía de consolidación y sin evaluar su costo; lo que nos llevaría a convertirnos en un país como Grecia, endeudado y en bancarrota, retrocediendo enormemente lo adelantado hasta ahora y con un futuro lleno de obstáculos que nos llevaría a salir de Europa.  

VIDA CONSAGRADA

   Parece una contradicción pero es la realidad. La ideología social-comunista, la que predica contra la Iglesia Católica (de las otras mantiene un prudente silencio), se sirve habitualmente de ella, o de algunos miembros que la profesan, para usarlos como ariete en aquellos lugares o situaciones que sean propicios para sus intereses. Aún se recuerda en España su introducción e ideologización del movimiento cristiano HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) a partir del año 1946, adoctrinados para crear un movimiento obrero donde la mayoría de sus componentes fueron los creadores de las Comisiones Obreras dirigidas por el Partido Comunista, o bien fueron  adiestrados para la creación en las empresas de células de acción dirigidas a sensibilizar a los trabajadores.

   Posteriormente, España ha exportado a muchos países, principalmente a Hispanoamérica, legiones de sacerdotes de diferentes congregaciones, en especial de los jesuitas, predicando la palabra de Dios desde un prisma peculiar que ha llegado a hacer escuela en países inmersos en revoluciones, cuando no directamente participantes en grupos guerrilleros; caso del zaragozano Manuel Pérez y otros compañeros más que combinan la prédica del evangelio con el fusil en el Ejército Liberación Nacional (ELN), nada menos que con la categoría de jefe.

   Todo esto me ha venido a la memoria porque, con mucha asiduidad, están apareciendo con constante exposición mediática dos monjas que viven en Cataluña: Lucía Caram y Teresa Forcades, prestándose, con sus hábitos, a hacer proclamas políticas. Lo que empezó siendo un contrapunto informal con el tiempo y la aprobación de ciertas televisiones y radios, se convirtió en auténticos mítines en donde se atacaba a una formación política en particular y se ensalzaba el independentismo en Cataluña.

   Sor Lucía Caram (Argentina, 1966), es monja dominicana del convento de Santa Clara de Manresa. Teresa Forcades (Barcelona, 1966) pertenece a la comunidad de monjas  benedictinas del Monasterio de Sant Benet, en Monserrat, es decir, que debe seguir los fundamentos de la vida monástica. Pero la realidad es que Teresa Forcades es fundadora y miembro de la plataforma “Procés Constituent” y dispuesta a a encabezar una candidatura rupturista de izquierdas en las elecciones catalanas, si se celebran, el 27 de septiembre. 

   Está visto que la exposición mediática con cámaras, luces y micros atraen más que la vida monacal; tanto es así que ambas se plantean la exclaustración para poder llevar a cabo sus intensas actividades.
No tardaremos mucho en verlas aparecer   en   algún   programa chusco  en  los que cada perso-naje cuenta  su escabrosa  vida, sus  miserias  y  su mala educa-ción. Allí, tal vez, puedan hacer buen  proselitismo   evangélico, aquello   para   lo   que,   según en principio creíamos, iniciaron su andadura.

PUREZA DEMOCRÁTICA


    Al joven Albert Rivera habría que recordarle que la juventud no es solamente un tiempo de la vida, sino también un estado del espíritu; por eso, el hablar de edades, cuando se está en la que se cometen bastantes imprudencias, puede dar lugar a realizar manifestaciones tendenciosas donde, en la mayoría de los casos,  te aplaudan unos y te puedan sonrojar otros.

   Dice Albert, ese apuesto político catalán que ha tenido que recomponer apresuradamente su partido para adaptarlo al resto de España, que la regeneración democrática pasa sólo por quien haya nacido en democracia. Eso significa, sin excepción, que todo aquél de más de 40 años no sirve para político sin que recaiga en él la sombra de la sospecha, llevando en sí mismo el pecado original antidemocrático

  Esto no deje de ser una manifestación más sobre la pureza democrática que tanto les  gusta usar siempre a los progresistas de izquierdas. Es el pregonar su pedigrí democrático, la exquisitez plural y la custodia de la razón, la verdad y las libertades; cosas que siempre nos venden como verdad inmutable y que además quieren que se les suponga por definición. 


   Posiblemente esta tontería del bueno de Rivera sea fruto, precisamente, de su juventud y de querer ir separándose del centro izquierda que pregona, sustituyendo a un socialismo en horas bajas; de otra forma no se explica muy bien de que no practique con el ejemplo y en sus listas apenas lleve a tres que cumplen con ese requisito, y uno, cuyo vídeo circula por las redes sociales, es de discurso penoso en su forma de expresión.

   Pero todo esto no importa, la mayoría de sus votantes le perdonarán, porque tiene un plus añadido a su juventud e inexperiencia: es guapo y tiene buena dicción, y mucho voto femenino lo tiene asegurado. Al joven Albert habrá que remitirle a la frase de George Bernard Shaw: “La juventud es una enfermedad que se cura con los años.”


LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

El pueblo casi siempre ha sido juez y parte. Dicta sentencia obviando el presunto y confirmando la culpabilidad con esa ley tan peculiar que nos gastamos los españoles y que se define en la interpretación partidista que hacen los políticos, la intervención de unos indocumentados en un programa de “marujeo” o en la sesuda interpretación de algún periódico manejado por intereses políticos vergonzantes.

Es la permanente toma de una Bastilla imaginaria en la que algunos ponen mucho celo y que por sus aparentes gestos desearían implantar una imaginaria guillotina… solamente para “sus” enemigos.
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Permanentemente conocemos casos de personas imputadas por casos de corrupción, blanqueo de capitales o fraude fiscal, pero queda en el ambiente de aquellos que no participan en linchamiento mediático ni personal del presunto delincuente, de que algunos de los imputados -que no culpables- son previamente condenados antes de que la justicia dicte sentencia.

Lo más grave de esta situación, que no resulta tranquilizadora en un estado de derecho, es que algunos jueces colaboran con el estado de confusión que se crea en algunas detenciones, como si hubiera una separación por categorías, no tanto humanas como partidistas. En la mente de todos están casos recientes de personajes de la sociedad, bien sea relacionadas con la monarquía o el poder político catalán, tratados con una exquisitez policial, judicial y mediática que contrasta con otros casos similares en donde la presunción de inocencia queda enterrada entre los alaridos de los siempre dispuestos a enarbolar su enfado y sus pancartas a la puerta de su casa o del juzgado que corresponda.
Distintos raseros para según qué personajes, aunque ya resulta repetitivo el que sean casi siempre los de un mismo color político los que cumplan la pena sin haber habido antes sentencia.

Las propias fuerzas de seguridad se comportan de forma diferente según el acusado, posiblemente por mandato judicial, creando más estupor entre aquellos que consideramos que la justicia debe ser igual para todos. Nadie es delincuente hasta que no es juzgado y sentenciado, por tanto, debe ser tratado con la consideración que cualquier persona merece, salvo confesión propia.


Ya sabemos que la opinión pública adelanta las sentencias a su criterio y arbitrio, personificadas en muchos casos con su presencia física y sus manifestaciones habladas, escritas o acompañadas de sonidos; sin que falten los testimonios gráficos de fotógrafos de agencias y televisiones. Es decir, una condena en toda regla, pase lo que pase después en el juicio correspondiente. La fuerza sentenciadora del “pueblo” con el culpable, orillando esa cuestión  de carácter tan endeble, para ellos, como es la presunción de inocencia.

UN HARAKIRI MUY CONTROLADO

   Andalucía es la amabilidad de sus gentes, su gracejo, la tierra de los compadres y del fino del mediodía. Hay un estereotipo de lo andaluz, una idea inmutable de ser gente poco dada al esfuerzo en un clima demasiado soleado durante casi todo el año. Una conocida copla de Antonio Martínez Ares compara Andalucía con «la tierra esperando llover» y mucho de eso ha calado entre grandes zonas de nuestra España. No es cierto totalmente el estereotipo, a poco que se viaje por esa magnífica tierra se puede comprobar los grandes esfuerzos realizados por familias que tradicionalmente vienen sustentando auténticos imperios industriales, generosas gentes que desde pequeños negocios trabajan día tras día por escalar los peldaños que llevan a un mejor bienestar social.

   Pero efectivamente, todo no funciona bien. Parece inconcebible que teniéndolo casi todo para vivir en una situación cómoda (construcción, industria, turismo, gastronomía…) se esté, por una parte, gestionando tan mal por los poderes políticos y, por otra,  acostumbrando a una parte de la población a la ley del mínimo esfuerzo, a la subsidiación interminable, al conformismo en precario.

   Es la comunidad autónoma que recibe más dinero del Estado y la que peor lo gestiona. Tiene una tasa de paro superior a todas, más del 34% de la población activa y creciendo año tras año. La comunidad con más fracaso escolar y la mayor tasa de paro femenino, llegando en algunas poblaciones al 75%. Son verdaderamente pavorosas estas cifras, pero en parte se comprende por la administración que se hace de los fondos que recibe. Es la segunda comunidad con más déficit público en sus cuentas a pesar de recibir la mayor cantidad de dinero del Estado.

   También es la comunidad que tiene mayor cantidad de imputados por diferentes delitos relacionados con la corrupción. Se han desviado fondos dedicados exclusivamente a la formación de los numerosos parados en beneficio, muchas veces, de quienes tendrían que dar ejemplo de trabajo y honradez.

   Parece inconcebible que después de 33 años del mismo gobierno, Andalucía se encuentre en esa tesitura social y económica, lo que hace sospechar que muchos andaluces, de sectores determinados, no quieren un cambio histórico, sino volver a las mismas ideas que han gobernado esa comunidad siempre. Se han acostumbrado al clientelismo político que les facilita una pequeña subsistencia y en algunos casos un empleo, eso sí sujeto a amenazantes directrices, como bien se ha sabido por un audio impresionante de una dirigente socialista. 

   Andalucía es una tierra de claroscuros, de misterios, de luces y sombras, de paradojas y de certezas y contradicciones, pero sigue siendo para muchos un misterio ese tenaz comportamiento. Desde lugares distantes a esa tierra se ve como una forma lenta de hacerse el harakiri, controladamente, para no morir en el acto, sino con la parsimonia que da el ir viendo pasar los cadáveres por tu puerta con un fino en la mano.

 

IZQUIERDA ENCANALLADA

   Hay muchas formas de perversión de la política y una de ellas es la manipulación con tal de conseguir los fines que se persiguen. Todos recordamos, por relativamente recientes, el hecho acaecido a raíz de los atentados del 11 de marzo, en donde la sociedad española sufrió un proceso de manipulación brutal a fin de que aceptara una tesis estúpida, pero, a la vez, elemental y efectiva:  los atentados los habían cometido terroristas islámicos en respuesta al apoyo que Aznar había prestado a la intervención en Irak, por lo tanto, no había que enfrentarse a los terroristas sino castigar al PP. Era un razonamiento cobarde y miserable, pero que funcionó muy bien  para los intereses que se perseguían.

   Siempre existirá una izquierda encanallada dispuesta a todo con tal de ganar unas elecciones y unos ciudadanos dispuestos a creérselo todo, hasta conseguir que un gobernante tan nefasto como ZP llegara a La Moncloa y cambiara a peor la Historia de España, gracias a la manipulación informativa y al apoyo de algunos medios periodísticos y radiofónicos.

   Hoy, dos personajes de la política española se disputan el dudoso honor de ser los autores del infame “Pásalo”, aquel episodio miserable de manipulación del dolor colectivo que catapultó al Partido Socialista al poder sobre una ola de conmoción ciudadana. Es la lucha entre dos personas por una autoría de la que, en un país auténticamente democrático, se les debería apartar de la política rechazando su comportamiento y su cinismo.

   De un personaje como Pablo Iglesias, que mantiene planteamientos políticos y sociales de los pasajes más oscuros del comunismo retrógrado, nada nos tiene que asombrar, son medallas que intenta ponerse ante sus rencorosos y ciegos seguidores; pero de Pedro Sánchez se debería esperar algo más sólido que el recordarnos autorías de hechos que hacen abochornarse a los auténticos demócratas. Si estos son los mimbres con los que el Partido Socialista quiere confeccionar un futuro que nos haga olvidar el desastroso bagaje de la época Zapatero, estamos de mala hora, pues da la medida de su talla política y un indicio de su estremecedor talante.



READ MOVIE


   Ahora que las aguas han vuelto a su cauce parece obligado, desde la serenidad que da el pensar por el tiempo transcurrido, que hay que hacer un read movie de algunos acontecimientos ruidosos que ésta cada vez más excéntrica sociedad nuestra nos quiere hacer llevar al agua de su molino. Hay una corriente exaltada que todo lo quiere revertir: las costumbres, las formas, el sentido común, la familia… en definitiva: la sociedad.
   Se han quedado caducas aquellas premonitorias palabras del legendario político Alfonso Guerra –que ha anunciado su retirada de la vida política a la que ha estado vinculado a ella desde 1977, ¡ahí es nada!- cuando en la entrada al poder del partido socialista dijo, como primera perla de las muchas que se han conocido posteriormente, que a España no iba a conocerla ni la madre que la parió. Así, textualmente. Y fue cierto. El y su partido siempre se empeñaron durante todo el tiempo que tuvieron mando en plaza, en ir cambiando progresivamente las costumbres adquiridas en generaciones anteriores, fueran buenas o malas.
   Como se dice en las novelas del género negro, se les fue de la mano. Crearon una escuela en la que sus aventajados alumnos pronto les pareció que se quedaban cortos. Habían puesto la simiente para crear una sociedad que ellos creían podría ser mas igual –desgraciadamente la igualdad que siempre ha entendido la izquierda social-comunista es la de por debajo-, así que han tomado el testigo unas nuevas tribus surgidas desde la ruptura total que lleva, entre otras cosas, a deshumanizar aspectos fundamentales de la convivencia.
   Hoy he escuchado unas palabras serenas, pero muy tristes, de una persona que ha sido fundamental –quien lo iba a decir- del desenlace de una historia reciente y turbulenta de España. Si, me refiero a la enfermedad del Ébola y de la hermana Paciencia Melgar, compañera de los religiosos Miguel Pajares y Juliana Bonoha en el hospital San José de Monrovia (Liberia), asegurando que no guarda rencor “por no haber podido venir a España cuando tenía el virus” y mostró su alegría por “poder hacer el bien” ayudando a Teresa Romero. 

   No pudo venir porque al no ser española no se le repatrió, lo que sí ocurrió con Miguel Pajares y que tanta controversia produjo entre una parte de la sociedad española; precisamente la que siempre ha hecho bandera de la solidaridad entre las personas: solidaridad de cartón piedra, naturalmente. Se criticó hasta la saciedad que se le trajera y estuvieron dispuestos, poco menos, que a asegurar que sería consecuencia de una pandemia en España. ¡Miserables!
   Melgar consiguió superar la enfermedad y, una vez dada de alta en Monrovia, se ofreció para ayudar a otros enfermos y voló a España para donar su sangre inmunizada a García Viejo, quien falleció el mismo día en que llegó Paciencia, pero en cambio sirvió para que su sangre ayudase a curarse a Teresa Romero. Son los ejemplos que nos da la vida. Se rechaza a una persona para intentar curarla por el simple hecho de no ser de nacionalidad española, aunque fuese colaboradora de quien si lo era; ¿pero si se criticó que se trajese al misionero, que hubiera ocurrido de haberla traído a ella?
   Tengo la sensación de que la sociedad se está deshumanizando a pasos agigantados y eso me entristece, y debe entristecer a toda aquella persona con sentimientos nobles, no manipulados por el egoísmo, el odio o el resentimiento.
   Es descorazonador el escuchar a una persona, que toda España se volcó en desear su restablecimiento y que se pusieron a su disposición cuantos medios clínicos, médicos y económicos existían, el hablar de interponer una demanda exigiendo dinero después de su curación. Esta es la sociedad que entre todos –unos más que otros- hemos creado: la de la insolidaridad, la del egoísmo y la del interés propio. Y realmente lo que asusta es el pensar que esto no es el fin, sino el principio de lo que posiblemente llegará.


SACAR TAJADA


   España nunca ha sido, históricamente, un país miedoso o pusilánime, lo que no quiere decir que no esté cambiando paulatinamente por las actuaciones de tanto político melindroso, cuando no directamente cobarde, amparándose en unos principios ideológicos que la mayoría de las veces usan a conveniencia.

   Esas directrices calan más fácilmente en la población –nos volvemos cómodos, huimos de los compromisos y eso lleva también al miedo- por eso cada vez es más fácil convencer y… asustar. Hay demasiados apóstoles de la información dedicados a convencernos de muchas cosas de lo que ellos son profanos, pero algunos de ellos lo dicen con tal convicción que pueden parecer especialistas. Especialistas de la nada, por supuesto, pero dicho con teatralidad experta que da las horas que pasan asomados a la pequeña pantalla.

   Han sido expertos en mareas negras, peritos en carnes de vacas locas, entendidos en terrorismo, en tipos de asesinos y pederastas… en fin, de cualquier asunto que puntualmente asalte nuestra vida cotidiana. Ahora están todos ellos impuestos en una nueva materia. ¡Qué digo impuestos, profesionales de la investigación y el estudio clínico del virus del Ébola! Auténticos virólogos. 



   Son capaces de desencadenar un estado de psicosis colectiva entre la población con sus sentencias, sus consejos y sus advertencias. Algunos son solamente periodistas –sin ninguna otra especialidad-, otros políticos con ínfulas, los más son tertulianos a sueldo, entre los que se encuentra una fauna variopinta de famosos, famosillos y como dicen los mejicanos, algunos pendejos, pero que ello no es óbice para hablar como si fuesen catedráticos de universidad.

   Han sido capaces de poner a mucha gente en duda sobre la capacidad de nuestros médicos especialistas en microbiología. y creyendo a pies juntillas a una auxiliar de enfermería porque representa a un sindicato. Han iniciado un linchamiento público contra determinados representantes políticos porque personifican lo contrario que ellos piensan. Alimentan la confusión con especulaciones que calan en la gente, aunque algunas de esas especulaciones sean inhumanas y contrarias a la moral, transmitiéndose éstas consignas –no son otra cosa- por las redes sociales, ese refugio en el que permanecen muchos descerebrados con la única idea de mortificar a los que no lo son, con diatribas sacadas de esas falsas informaciones, pero que muchos dan como ciertas y las transmiten.



   Lo que importa no es realmente atajar el virus, lo que importa de verdad a muchos de los voceros es mantener el odio ideológico, incitando a la rebeldía por cualquier causa que ellos entiendan positiva para sus intereses; para ello cuentan con los siempre dispuestos sindicatos –que saben estar al plato y a las tajadas- a los movimientos civiles siempre dispuestos a manifestarse por la cuestión más insignificante, y que mantienen una memoria muy selectiva respecto a quienes tienen que acusar y a quien no recordar. Son auténticos enemigos de las instituciones si éstas están dirigidas por sus contrarios. Son los mismos linchadores capaces de llamar asesinos a un Gobierno legítimo cuando el atentado del 11M y al sacrificar a un perro con posibilidad de contagio.


   Algunos pensamos que todo esto no es más que un ensayo general para otras revueltas mayores –de ahí el crecimiento de opciones políticas claramente procomunistas- con la indiferencia de muchos y el claro interés de otros dispuestos a quebrar una sociedad que no les gusta.


LA ÉTICA Y LA POLÍTICA



     En política, la indefinición es un mal que se ataja radicalmente perdiendo el apoyo de los votantes. Es la fórmula más segura para descabalgar a quienes mantienen dentro de su seno posiciones programáticas  encontradas que afecten a principios fundamentales, entendiendo por principios en esta caso los compromisos adquiridos con su electorado en su programa, verdadera carta de presentación y de intenciones por las que los ciudadanos se adhieren mediante el voto y que los mismos les puede demandar.

   Los principios deben ser inmutables en cualquier  situación, por coherencia, como norma de integridad moral y dignidad personal y cuando se da una palabra –hecho cada vez más infrecuente por el compromiso moral de tener que cumplirla- es, como en los contratos firmados, que conllevan el compromiso de su ejecución. El abdicar de los compromisos éticos para recibir los elogios de tus contrincantes, es una opción perversa para con sus votantes.

   Difícilmente la base electoral de PP va a entender los incumplimientos electorales y las derivas sociológicas y morales que los sectores tecnócratas instalados en ese partido están dictando. Al menos, grupos más o menos organizados, como los movimientos Pro-Vida y las asociaciones de victimas del terrorismo, no van a dejar pasar por alto los repetidos incumplimientos, tanto de su programa electoral como de las promesas realizadas a ellos en estos años. Resulta totalmente incomprensible la falta de fe en sus propias ideas  y del empuje suficiente para defenderlas. Por sus incondicionales se le ha perdonado que no se cumplieran las promesas económicas, porque las circunstancias heredadas eran peores de lo que se estimaron en un principio, pero la necesaria reforma del modelo autonómico, que no sea el destinado a intentar contentar a los nacionalistas, la reforma del Poder Judicial y la defensa de la vida, eran tres cuestiones principales por las que los ciudadanos les otorgaron la mayoría absoluta, que a la postre no se ha utilizado convenientemente y en defensa de las ideas y posicionamiento de un partido conservador.

   Lo menos comprensible de esta actitud que agravia a su electorado y pone en entredicho su forma de hacer política, es el dudoso beneficio electoral que esta actitud le pueda traer. Se agravia a su electorado y juegan con la baza de que de aquí a las próximas elecciones les volverán a votar, aunque sea con reservas, para evitar la llegada de ese frentepopulista encarnado por el entramado de grupos –que no partido- liderado por Pablo Iglesias. Lo que tal vez no han tenido en cuenta es que la dimisión de muchos de sus votantes no conlleva la pérdida de ninguna representación o sinecura y que, por tanto, les es mucho menos gravoso el cambiar de bando. A poco que alguien con cierta presencia en el mundo de la política enarbole la bandera de los descontentos, el PP podría encontrarse en la peor de las tesituras: que no arranca ningún voto por la izquierda y se desangra por el lado más conservador de su electorado.

   Urge una explicación clara y concisa de los repetidos incumplimientos electorales; no vale el anuncio a pie de calle, ante una ingente cantidad de periodistas, el soltar cuatro frases muy discutibles en el fondo y en la forma. Quienes apoyaron a ese partido necesitan una explicación de su líder, o una forma irrevocable de dimisión.




SILENCIOS COMPLICES

   No se sabe muy bien si en el ánimo de los ciudadanos pesa más la ira o el desconcierto, cuando se trata de dilucidar el comportamiento del patriarca de la familia Pujol y su prole. Posiblemente sea una persona entrañable entre su circulo mas intimo y personal, pero desde la lejanía de todo tipo, la presencia física del personaje transmite la sensación de un carácter antipático, forjado en su reiteración de la soberbia y la arrogancia, sobrado de vanidades y distancias.

   El que vaya a utilizar todas las argucias legales para defenderse de lo que gracias a esta crisis se está conociendo, aunque sea legal –las argucias- lo que cuenta es que ha reunido el cinismo necesario para haber convertido durante tanto tiempo el enorme enriquecimiento, presumiblemente ilícito, como fuerza de choque para detener, ante los sucesivos Gobiernos del Estado, el secesionismo catalán.


  Uno de los problemas de que hayamos conocido tantos años de escándalos económicos que han salpicado a políticos de todo signo, es que está sirviendo para que, a pesar del goteo incesante de cifras y desfiles por los juzgados, esté cayendo en los ciudadanos una coraza que nos impermeabiliza, a pesar de que se cuentan los desmanes por millones de euros; y eso en unos momentos en que una parte importante de la población subsiste en unas condiciones económicas muy precarias.

   Se ha actuado por instancias a las que se les debe exigir prudencia, por ser depositarios de los impuestos de los ciudadanos, con una generosidad hacia algunos –generalmente los mas afines política y familiarmente- que produce vergüenza y estupor. De aquellos que los reciben, que se puede esperar. Hermann Rauschning transcribió en 1939 esta personal confidencia de Hitler: «Siempre les digo a los míos que disfruten y se enriquezcan... Haced lo que queráis, pero no os dejéis pillar». Esta parece ser la norma. 

   En los silencios de algunas personas hay que preguntarse cuál de los silencios es prudente y cuál disimula mal que el objetivo de permanecer callado sólo es seguir llenándose la barriga. O mantenerse en el poder. Porque lo que ya resulta inadmisible es que nos enteremos ahora que el archivo de la causa contra el expresidente catalán, por el caso Banca Catalana, ocho magistrados votaron en contra, y que también fueron ignorados los informes del juez instructor y la de los dos fiscales nombrados al efecto, donde se detallaban “tantos o mas delitos que en el caso Rumasa”; pero ya por entonces se ejercía presión sobre el Gobierno aludiendo a la contención de las ansias secesionistas de Cataluña a cambio de no intervenir en los negocios familiares.

   En opinión de una de las magistrados que votó en contra del archivo de aquella causa, en una reflexión en voz alta realizada ante un periodista, señaló que le quedaba una cierta amargura al pensar que si en su momento hubieran adoptado otra decisión, quizás la historia hubiera sido distinta.

   Si hubiera sido procesado en aquel momento la cabeza visible del nacionalismo catalán, no se hubiera sustentado la corrupción estructural, no solamente en Cataluña, sino que el ejemplo del procesamiento del Honorable Pujol en esa autonomía, hubiera sido una buena piedra de toque ante la avalancha de desmanes que estamos conociendo en el resto de comunidades.







PELIGRO INMINENTE

   Sigue muy presente en la memoria, para aquellos que vemos con horror el avance del fanatismo islámico,  aquel diciembre del año 2011 en que la flor y nata del mundo libre se dio cita en España para el magno acontecimiento de esa idiotez llamada Foro de la Alianza de Civilizaciones, ideado a partes iguales entre Zapatero, Erdogan y el iraní Jatamí. Allí estuvieron los democráticos países de Malasia, Argelia, Turquía, Senegal y Qatar, con el fin de hacernos creer que defienden el respeto de las diferentes culturas, cuando marginan descaradamente a la mujer y la condenan a morir lapidada.

   Hay una ingente cantidad de cretinos que creen que ese multiculturalismo lleva a más libertad y no ven que, por el contrario, es una amenaza creciente e inminente para nuestro sistema de vida. Lenta pero inexorablemente, Europa está siendo invadida por el Islam, con diferentes y variadas formas; aprovechándose de las normas democráticas que rigen en estos países.

   Por otra parte, en estos últimos tiempos estamos asistiendo a la creación de grupos de fanáticos musulmanes, cuya idea va más allá de la imposición de sus leyes coránicas en sus propios estados, sino que anuncian la conquista, entre otros, de España y Portugal. Para ello han creado lo que denominan Estado Islámico, que comprende inicialmente los territorios de Siria e Irak, pero con la intención de expandirse progresivamente. Están tomando por la fuerza infraestructuras de refinerías, campos petrolíferos, presas y estaciones eléctricas, con el fin de  crear las condiciones necesarias de un  estado, a la vez de asegurarse también ingresos a través del petróleo.


   Ya se les conoce a este grupo terrorista que está provocando el terror en la comunidad internacional como el más rico del mundo. Esta organización, que en principio iba contra todos aquellos que no fueran suníes, ha manifestado su intención de crear un Estado Islámico regido por la ley islámica (Sharia); pero sus intenciones van mas allá, pues pretenden conquistar, en sus palabras “todo el Norte de Africa, Asia (hasta la India), todo el mundo árabe, los Balcanes (hasta Austria) y España y Portugal”.

   Posiblemente, en principio, no sea más que un deseo, pero esto ha traído como consecuencia el provocar un efecto llamada de yihadistas residentes en otros países, incluso europeos, como parece demostrarse con la salida hacia Siria e Irak de ciudadanos del Reino Unido, y que también reclutan en el resto de países del entorno.


   Al contrario de esas nefastas y absurdas ideas de crear foros de civilizaciones que no conducen a ningún sitio y que solo sirven para dar apariencia de normalidad de países islámicos, lo que realmente conviene ahora es la creación de una estrategia politico-militar para terminar con ese Estado Islámico, colaborando con elementos moderados tanto en Irak como en Siria y a la ejecución de una gran ofensiva que expulse a ese Estado Islámico de Irak y el Levante de sus recientemente conquistados bastiones.

   No hay ningún estado en el mundo moderno en el que el Islam haya generado una sociedad medianamente próspera, medianamente libre, medianamente respetuosa hacia los derechos humanos. En el siglo XVII ya se cortó la extensión islámica desde los Balcanes hacia el corazón de Europa, y así se pudo crear lo que llamamos generalmente Occidente, la cultura más civilizada y a la vez piadosa, compasiva y fructífera, próspera y libre que jamás existió.